Cárcel.

Nací en un pueblo llamado Bulnes,
en la última calle,
detrás de la carcel;
a los pies del gigante muro
que acalla los pasos
de los hombres.

Muro donde chocan
los pensamientos,
se quedan las sombras de los hijos,
muro de los lamentos.

Mujeres, madres e hijas
desconsoladas; delantales
llenos de preguntas.

Los padres con las ojotas
llenas de barro, rabia, impotencia,
con la cabeza sumergida en
sus propios barrotes;
con el maldito adiós de un jueves más.

             José Raúl Santibáñez


De ti…

Puedo amarte hasta oxidar
mis propios huesos,
sea mi sangre polvo del viento,
puedo amarte con la fuerza de los
árboles en el desierto;
ser espíritu apacible de la tarde,
dormir en la profundidad de tu seno.

Puedo aferrarme a ti como
si fuese yo una cruz del cementerio,
agua de un canal eterno,
hierro al rojo vivo para fundición.

Aferrarme como raíz de roble viejo,
como un fantasma que no
Abandona su hogar;
no soltar el arado,
tierra y piedrecilla, escritura y terreno.

Puedo amarte como el sol
a mercurio.


Saludos cordiales
José Raúl Santibáñez


Jacinta

Cada día de un dia, sacar al sol la manta de Castilla, herencia de mi abuelo, ah!! los días de antaño, la harina de avellanas, los olores místicos del café de trigo con boldo; campo campo campo, a veces refunfuño como diantre corriendo por la loma, pero las avecillas cantan, los perros ladran pero de contentos, el suelo brilla en la cocina, la ceniza es más gris que ayer, el tronco enciende más fácil.

Me siento bajo la sombra del pequeño corredor y la espalda está fresquita por el tierno adobe, los aromos se visten de amarillo por el lado del canal, debo pintar mi carretela, bautizar al buey nuevo del tiraje, cortar la punta de la picana, recoger los huevos de pata.

Gracias taitita Dios ...venaiga la buena suerte de esta rotita.



Saludos cordiales
José Raúl Santibáñez